Octavio Romero y el milagro del Infonavit: De la quiebra al billón de pesos

Octavio Romero Oropeza habla ante el micrófono durante el evento de vivienda en Michoacán.
Octavio Romero Oropeza presumió finanzas sanas en el Infonavit durante el evento en Morelia.

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La aritmética creativa de la Cuarta Transformación

Hay contabilidades que desafúan las leyes de la economía moderna y luego está la de Octavio Romero Oropeza al frente del Infonavit. Durante su intervención en tierras michoacanas, el funcionario sacó pecho con una cifra que haría temblar a cualquier premio Nobel de Economía: pasar de 140 mil millones de pesos heredados en 2018 a un impresionante billón 140 mil millones en el fondo de vivienda de los trabajadores. Un incremento de un billón de pesos que, según la narrativa oficial, brotó milagrosamente del suelo gracias a la triplicación del salario mínimo y a la varita mágica del régimen.

El problema con estos números alegres es que se presentan como un cuento de hadas donde la inflación global, los rendimientos financieros reales de los fondos y las aportaciones patronales obligatorias operan en un vacío atemporal. Es muy cómodo atribuir la bonanza exclusivamente a la voluntad política, omitiendo que el fondo se alimenta de retenciones tripartitas y que un billón de pesos nominales no compra lo mismo hoy que hace seis años, sobre todo cuando los costos de construcción y la inflación acumulada se han encargado de morder el poder adquisitivo de esos mismos trabajadores.

El banquero del pueblo que descubrió el agua tibia

Romero Oropeza no desaprovechó la tribuna para autofelicitarse por haber condonado trámites, reducido las ganancias de los malvados constructores privados y convertido al Infonavit en el gran financiador de las obras. Según su particular visión, antes de la llegada de la Cuarta Transformación el instituto funcionaba como el banco más agiotista del mundo. Olvida convenientemente, sin embargo, que el modelo masivo de vivienda de los sexenios pasados fue tolerado, operado y aplaudido por funcionarios de muy diversa filiación partidista que hoy ocupan cómodos espacios en el movimiento gobernante.

La narrativa busca pintar un contraste maniqueo: el pasado neoliberal como un páramo de usura y el presente como un edén de gratuidad y justicia social. No obstante, al analizar la viabilidad a largo plazo de comprometer miles de millones en desarrollos donde los gobiernos municipales apenas si aceptan condonar impuestos aregañas, surgen dudas legítimas sobre la sostenibilidad financiera del instituto cuando el ciclo político cambie y las vacas gordas dejen de ser tan generosas.

Bases de Datos y Auditorías al Margen del Discurso

Para entender la verdadera salud financiera del Infonavit más allá de los discursos triunfalistas pronunciados bajo la lluvia de Morelia, es indispensable revisar los reportes entregados al Congreso y las evaluaciones técnicas independientes.

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